Inicio

JAIME ARAUJO RENTERIA defensor de derechos CONFIABLE, QUE HABLA CLARO

Porque los Colombianos saben que en el pasado ya defendí sus derechos y si digo que los defenderé en el futuro saben que es verdad que lo hare, que creo en esos valores y en esos derechos. Como dijera ese gran latinoamericano José martí: hacer es la mejor manera de decir.

Cuando digo que voy a defender los derechos de las víctimas de la violencia, esas personas saben que el primer fallo de la corte constitucional, la sentencia C-1149/2001, en el 2001 que dijo por primera vez, que las víctimas tenían derecho a la verdad, a la justicia a la reparación y a la garantía de no repetición; es un fallo con ponencia de Jaime Araujo Renteria.

Cuando afirmo que voy a seguir defendiendo los derechos de los desplazados, ellos saben que durante 8 años defendí sus derechos-de 4.700.000 personas- en el tribunal constitucional y que propuse acciones inmediatas para garantizarles sus derechos y obligar al gobierno a respetárselos.

Cuando manifiesto que defenderé el derecho de las mujeres, están me creen ya que saben que yo las defendí, como madres cabezas de familia, en el reten social en Telecom, en su licencia de maternidad, como mujeres trabajadoras, en la situación traumática y difícil de violación, para que tuvieran la libertad de interrumpir o si querían continuar con su embarazo violento y no querido (C-355 de 2006).

Cuando declaro que voy a defender un país de regiones, los habitantes de las regiones, en el norte, el sur, el oriente y el occidente de Colombia, creen en mi ya que defendí de manera constante y perseverante la autonomía regional, por eso me opuse- en la corte constitucional- al recorte de las trasferencias de las entidades territoriales, a que las despojaran de sus regalías, a que les quitaran sus tributos, a que convirtieran a los gobernadores y a los alcaldes en mendigos del Presidente de la república.

 Cuando expreso que defenderé a los pensionados, a los niños, a los jóvenes y a los indígenas, ellos creen en mi, pues los pensionados saben que yo acabe, en el 2003, sentencia C-1037 de 2003, con la situación indigna de que les quitaban el trabajo y luego no les daban su mesada pensionar, los tenían varios años de oficina en oficina sin pagarles su pensión. Con un fallo del que yo fui ponente, se dijo que no se podía quitar el empleo a una persona que tenía derecho a su pensión, si previamente no se le incluía en la nomina de pensionados y se le comenzaba a pagar como pensionado, para que tuviera una vida digna. Defendí el derecho de los niños a no trabajar y a estudiar con el fin de educar al niño para no tener que castigar al adulto y deje claramente establecido que los derechos del niño-y se es niño hasta los 18 años- prevalecen sobre los de cualquier otra persona; los jóvenes creen en mi porque yo defendí en múltiples oportunidades sus derechos en la corte constitucional. Los indígenas saben que yo les defendí su derecho a tener su propia jurisdicción indígena; a manejar autónomamente sus recursos de trasferencia-y no por los departamentos- a que no les fumigaran sus territorios con glifosato; a que conservaran la concesión de sal de la guajira; a que su saber milenario sobre medicina natural no le fuera robado por las trasnacionales farmacéuticas.

Cuando digo que defenderé a las minorías, y los diversos estos confían en mí, ya que defendí a los afrodescendientes cuando en Cartagena una compañera afrodescendiente Johana Luz Acosta Romero interpuso una acción de tutela (t-1090 de 2005) contra dos establecimientos de comercio La Carbonera LTDA y la discoteca QKA-YITO Lounge, que la discriminaba al no permitirle el ingreso por la única razón de ser afrodescendiente y en la sala de que yo hacía parte dijimos que no era posible esta discriminación y que quienes lo hacían debían ser sancionados, o cuando defendí las comunidades afrodescendientes que quedan en la cuenca del rio cacarica en el pacifico colombiano y ordenamos la suspensión de la explotación forestal que se adelantaba en el territorio colectivo de los accionantes, y ordenamos a la empresa MADERAS DEL DARIEN S.A. que se abstuviera de extraer, transportar y comercializar productos de los bosques del territorio colectivo de las comunidades negras de la Cuenca del Río Cacarica.

Los que tienen preferencias sexuales distintas, como las comunidades LGTB, saben que Jaime Araujo Renteria lucho para que tuvieran igualdad de derechos civiles, laborales, penales, familiares, etc. y no solo lucho por ellos sino que ayudo a dárselos.

Cuando enuncio que defenderé el derecho a la vivienda de la clase media y los más pobres ellos creen en mi porque ya lo defendí en la sentencia SU-813, de que fui ponente y mi correspondiente aclaración de voto, demuestran que creo y defiendo la vivienda para los colombianos más humildes. No podemos permitir que siga sucediendo lo que sucede, que diariamente les quitan en Colombia 300 viviendas a los usuarios de Upac-UVR.

Cuando declaro que defenderé a los usuarios de los servicios públicos; a los discapacitados o a los recicladores, estos confían en mí ya que el estado de derecho es el mismo estado de bienestar y nadie está bien sino tiene agua, luz, alcantarillado, gas, etc., en una palabra, sino tiene servicios públicos. Por eso defendí en la corte el derecho que tienen todos los colombianos a tener servicios públicos, a que el estado llegue donde no llegan los privados, a que exista un control sobre las empresas  prestadoras de servicios públicos que no pueden abusar de su posición de monopolio natural. No se pueden privatizar todos los servicios públicos, ni permitir que se lleven todo el salario de los colombianos. Me opuse a que se absolviera al actual ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, por la corrupción de dragacol, y pedí que se le sancionara, como consta en mi salvamento de voto a la sentencia SU-881de 2005; como defendí a las madres comunitarias para aumentarles el salario al 70% que había sido objetado por el gobierno, en la sentencia C-911 de 2007, de que fui ponente.

Defendí los derechos de los discapacitados físicos o psicológicos, de los débiles económicamente, buscando una igualdad real, no sola ante la ley. El primer fallo de tutela de  la corte constitucional dándole el derecho a los recicladores de contratar con la administración pública en aquellas materias que son de su interés, es una ponencia mía, que obligaba al distrito capital a tenerlos en cuenta en los contratos; por eso sorprende que los hijos del ejecutivo quieran privar a los recicladores de su fuente de ingresos.

Cuando digo que defenderé los derechos de los trabajadores, ellos saben que hacer es la mejor manera de decir, pues ya yo hice por ellos al defender el reajuste del salario para que conservara su poder adquisitivo, perdido por la inflación. Me opuse al acto legislativo que acabo con las convenciones colectivas y las prestaciones extralegales. Me opuse en varias oportunidades a la ley que les quitaba conquistas laborales a los trabajadores como el recargo nocturno. Defendí el derecho de las organizaciones sindicales de definir autónomamente, sin intervención del gobierno sus directivas, sus estatutos, etc.; defendí las recomendaciones de la OIT, como obligatorias en el derecho interno de Colombia. Pedí que se investigara la muerte de los sindicalistas. Defendí el principio de que los funcionarios judiciales podían reclamar sus derechos y que la judicatura debía ser independiente y lo que es más importante: fui juez imparcial e independiente de los poderes públicos y de los grupos económicos.

Cuando enuncio mi política en materia de relaciones internacionales y de paz ceñida a lo que manda la constitución, los colombianos confían en mí ya que siempre fui amigo de las relaciones internacionales con todos los pueblos sobre las bases que fija y obliga a tener en cuenta nuestra constitución: Igualdad, reciprocidad, soberanía, conveniencia nacional, equidad, integración latinoamericana, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y vote favorablemente los convenios o tratados que salvaguardaban estos principios y me opuse a los que lo violaban como el TLC o el que entregaba nuestra órbita geoestacionaria, o los que permitían extraditar delincuentes políticos. Vote los que eran para la integración latinoamericana sobre esos principios. Como hombre de paz interna y externa me opuse a todo lo que era estimulo a la guerra (impuestos de guerra o estados de excepción); me opuse, al mal llamado estatuto antiterrorista, que no era más que acabar con las libertades y derechos de los ciudadanos, era construir un estado policivo o más exactamente totalitario.

Durante 8 años, de cara a los problemas del país que pasaron todos por el tribunal constitucional defendí los derechos de todos los colombianos en todos los lugares del país sin ambigüedad; el mal llamado estatuto antiterrorista fue defendido por candidatos que hoy aspiran a la presidencia y hablan de libertad; la ley equivocadamente denominada de justicia y paz no se definió en la alcaldía de Medellín o de Bogotá; los derechos de los diversos sexuales, el UPAC-UVR o el aborto no se definieron ni por el congreso ni por el gobierno, que se opuso al derecho de las mujeres violadas a interrumpir el embarazo, ni mucho menos por los alcaldes de Medellín o Bogotá, sino en la corte constitucional. En todos estos temas mis posiciones fueron claras y en defensa de los derechos, por eso soy una persona confiable que habla claro.

Mi posición sobre la reelección Presidencial, es una posición de principios. Como quedo consignada en mi salvamento de voto contra la sentencia de la Corte Constitucional que la permitió; desde entonces demostré que el gobierno, que ha desconocido el estado social y democrático de derecho que es el que consagra nuestra constitución en el artículo 1, buscaba permanecer de manera indefinida en el poder y que tiene un proyecto de poder personalizado y total (de apoderarse no solo de las instituciones políticas: legislativo, ejecutivo y judicial; gobernaciones, alcaldías, organismos de control, procuraduría, contraloría, defensoría del pueblo, consejo nacional electoral, comisión nacional de televisión, banca central; sino también de la organizaciones sociales: cuarta central sindical, organizaciones campesinas, federación de cafeteros, etc.). Cuando la Corte Suprema condeno a los ministros de Uribe por el cohecho de la relección, pedí a la Corte Constitucional que declarara inconstitucional todas las reelecciones presidenciales, ya que el delito no puede ser fuente de derecho y la reelección era producto de un delito.

También vote-y fue el único voto- a favor de anular la sentencia de la corte constitucional que permitía la reelección, cuando la corte suprema comprobó de manera irrefragable que esta se había comprado y que era producto de un delito de cohecho, lo que hace a los actuales integrantes del gobierno ilegítimos y usurpadores de la función pública.

Como abogado independiente, logre que el Consejo de Estado declarara la nulidad, de la nota diplomática por la cual Colombia le regalo a Venezuela parte del territorio Colombiano, esto es, el islote de los Monjes, lugar que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo.

Como demócrata, ciudadano y abogado independiente, logre que el Consejo de Estado devolviera la personería jurídica a la Unión Patriótica, después de 11 años de haberla perdido. Esto no lo logro ni la propia unión patriótica, que ya había perdido una demanda, ni el partido comunista, ni la farc.

Por estas y otras muchas razones que es imposible enumerar en tan poco tiempo, es que Jaime Araujo Renteria es una persona confiable que habla claro y que lo dice de la mejor manera: haciendo; ya que la mejor manera de decir, es hacer y Jaime Araujo Renteria ya hizo y seguirá haciendo por los derechos de los colombianos. Porque queremos ciudadanos con derechos y no mendigos del presidente de turno. 

 

Jaime Araujo Renteria